El Fondo de Garantía de Depósitos

Últimamente estamos viendo como muchos bancos y entidades financieras (sobretodo en Estados Unidos) están sufriendo grandes y graves problemas financieros que en algunos casos les han llevado a quiebra, como es el reciente caso de Lehman Brothers, uno de esos bancos de inversión con más de 150 años de antigüedad en los que uno soñaba trabajar algún día, allá por mis años universitarios… pero esa es otra historia.

En España, de momento, la cosa no es tan preocupante, y nuestro sistema bancario va aguantando el chaparrón (que no es poco), aunque la bolsa se resienta bastante. Ante esta situación mucha gente se preocupa de los ahorros que tiene “metido en el banco” y tienen miedo por si un banco quiebra y se quedan sin su dinero.

Pues bien, esto no es del todo así. Es decir, si un banco quiebra sus clientes no pierden su dinero… o mejor dicho, no pierden todo su dinero.

Tanto en España como en el resto de países de la UE, y en la mayoría de los países desarrollados, existe lo que se llama un Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), un fondo común de todas las entidades de crédito cuyo único propósito es proteger a los clientes ante la quiebra de un banco. Por lo tanto, gracias a este Fondo, si un banco quiebra, todos sus depositantes o inversores tienen garantizado recuperar sus fondos… con un límite de 20.000 euros por depositante o inversor. Es decir, si tienes 1.000 euros en tu cuenta del banco XYZ, y el banco quiebra, el FGD te repondrá esos 1.000 euros. Ahora bien, si tienes 50.000 euros, sólo recuperarás 20.000 euros. Pero más vale recuperar 20.000 y perder 30.000 que no perder los 50.000 euros enteros.

Todas las entidades de depósito españolas (bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) están obligadas a formar parte del FGD, así como las extranjeras que tengan sucursal en España. Las entidades de la UE no tienen porque estar inscritas (es voluntario), ya que tienen su propio FGD en su país.

En España existen realmente cuatro FGDs: Uno para bancos, otro para cajas de ahorro, otro para cooperativas de crédito y otro para clientes de empresas de servicios de inversión (llamado Fondo de Garantía de Inversiones). Los Fondos de Garantía de Depósitos en Establecimientos Bancarios, en Cajas de Ahorro y en Cooperativas de Crédito (que así es como se llaman y que forman el Sistema Español de Garantía de Depósitos) se constituirán con las aportaciones anuales que están obligados a hacer las entidades de crédito integradas en cada uno de ellos. Dichas aportaciones ascienden al 2 por 1.000 de los depósitos a los que se extiende su garantía. Y los depósitos cubiertos son:

  • El dinero que hay en las cuentas de los clientes de la entidad, así como los certificados de depósito nominativos.
  • Los valores negociables e instrumentos financieros que hayan sido confiados a la entidad de crédito para su depósito o registro o para la realización de algún servicio de inversión.

Por tanto, si tienes depositados o invertidos menos de 20.000 euros en una entidad de crédito o en sociedades de valores, agencias de valores y sociedades gestoras de carteras, no hay que preocuparse tanto, ya que tus depósitos o inversiones están aseguradas… y realmente, si tienes más tampoco hay que preocuparse… al menos de momento.

Morosidad: Mitos y Realidades

Morosidad Bancaria y PánicoLeemos en Cotizalia un interesante post sobre la morosidad bancaria, analizando conceptos que se han convertido los últimos meses en algo cotidiano en los medios:

– Concepto de morosidad.

Se considera como moroso un crédito cuando se ha producido un retraso de tres meses en el pago de las cantidades a entregar (principal y/o intereses) por parte del deudor. Se trata de un concepto distinto al de crédito fallido que es aquél que es considerado como incobrable por parte de la entidad. Es práctica habitual la venta de la cartera de estos últimos a entidades especializadas en su recobro a un descuento sustancial respecto su valor nominal como forma de sacarlos del balance y minimizar su impacto en la cuenta de resultados.

– Nivel de morosidad.

El porcentaje de créditos morosos se calcula como un cociente entre el importe de los que existen al final del periodo considerado, normalmente trimestral, sobre el total de créditos concedidos. El saldo anterior más los nuevos morosos menos aquellos créditos que son considerados como fallidos y que, por tanto, minoran el saldo y menos recuperaciones que se hayan producido dan lugar al saldo final. Una morosidad del 1% significa que del total de financiación otorgada por la entidad de que se trate, un 1% presentan dudas fundadas acerca de su recuperación.

– Ratio de cobertura.

Se trata del nivel de provisiones que tiene la entidad sobre el total de créditos categorizados como morosos al cierre del periodo considerado. Las provisiones pueden ser de dos tipos: específicas, que se derivan de riesgos concretos, y genéricas que se dotan en función del volumen de financiación concedida y del mix de la misma en base a los baremos fijados por el Banco de España, en primer lugar, o lo que la entidad voluntariamente quiera, en segundo. Son estas provisiones genéricas las que permiten a las entidades, dotando más o menos, “manipular” su cuenta de resultados en función de sus intereses siempre cumpliendo con los requisitos mínimos fijados por el supervisor. Una cobertura del 100% significa que el 100% de los créditos morosos han sido provisionados, más allá de que entren o no finalmente en la categoría de fallidos.

– ¿Cómo correlaciona la morosidad con la economía?

Existe una clara relación con el aumento del desempleo, cercana al 90%, así como con la caída de la actividad económica en general y del consumo en particular, con una matización: la correlación se hace más fuerte una vez transcurridos doce meses desde la inversión de la tendencia en los tres parámetros macroeconómicos antes citados; esto es: la morosidad tarda un año en manifestarse. Es precisamente este hecho el que ha llevado a muchos bancos de inversión a poner el dedo en la llaga de la cuestión en fechas recientes pese a la sangría bursátil que acompaña ya a muchas entidades. Como casi siempre tarde y mal.

– ¿Se trata de indicadores fiables?

No del todo. Tanto la morosidad como los ratios de cobertura son susceptibles de alteración con objeto de minimizar su impacto a la espera de que el ciclo se recupere. En el caso de la primera las fórmulas son infinitas pero quizá el ejemplo más mediático sea el de los procesos de refinanciación de deudas que, de perdurar las circunstancias actuales, jamás serían cobradas (y que, incluso si hubiera un cambio de tendencia, dado su volumen, dicho riesgo persistiría, pero bueno). Es un mecanismo legítimo que persigue simplemente diferir en el tiempo una realidad que, por prudencia contable, debería ser susceptible de cómputo.

En cuanto al ratio de cobertura, la posibilidad de manipulación es, si cabe, más evidente. De hecho, el tratamiento contable es distinto en España de lo que ocurre en el mundo anglosajón. Mientras que en aquel mercado el impago de una cuota de un crédito personal lleva, en muchos casos, aparejada la provisión inmediata y total de lo debido y, si la deuda es hipotecaria, ese proceso se retrasa como máximo un año, no ocurre lo mismo en España, donde el sistema es más garantista con el deudor hasta el punto de que se impone a la prudencia contable. ¿Cuál es la consecuencia? Que el Banco de España permite que, de una deuda no hipotecaria, pueda no provisionarse el 100% hasta transcurridos más de dos años de su entrada en mora, plazo que se alarga hasta los seis años cuando la deuda tiene garantía hipotecaria por un importe inferior al 80% del valor de tasación. Y con una particularidad en este último caso. Los tres primeros años basta con provisionar tan sólo el 2% de lo adeudado. El impacto de la morosidad en la cuenta de resultados vía provisiones se deja, por tanto, al arbitrio de las entidades que tiene margen de maniobra, teóricamente, hasta que el ciclo se recupere. Ratios de cobertura bajos, paradójicamente, pueden deberse tanto a un repunte de la morosidad cuanto a un déficit de provisionamiento.

España: Previsiones Económicas según “The Economist “

logo economistCon fecha 6 de Septiembre The Economist publica las previsiones de “consenso” entre un panel de analistas, los cuales incluyen a ABN AMRO, BNP Paribas, Citigroup, Economist Inteligence Unit, HSBC, ect.   Estimaciones que considero más fiables que las del Gobierno, Banco de España, Comisión Europea e incluso los famosos Servicios de Estudios de alguna entidad.

Los datos referentes a España no son muy alentadores:

  • Crecimiento PIB: Rango de 0,6% y 1,8% para 2008 y -0,7% y 1,6% para 2009
  • Inflación: 4,5% (2008) y 3,1%(2009)
  • Balance por Cuenta Corriente como % del PIB: -9.8% (2008) y -8,9%(2009)

El hecho que el crecimiento del PIB se muestre como horquilla me lleva a una reflexión simple: Si el Gobierno reacciona y aporta y promueve agilidad, estaremos en la horquilla alta. En caso que el Gobierno siga convencido que la culpa de todo la tienen los alienígenas, el año que viene tendremos crecimiento de PIB negativo.

En post sucesivos estudiaremos la fuerte correlación que existe entre el crecimiento del PIB y la morosidad en España: Si nos ponemos en el peor de los casos (-0,7% para 2009) la morosidad será para la economía española como un devastador huracán caribeño.

Lo hemos comentado en muchas ocasiones: Anticiparse a los escenarios negativos es cualidad de buenos gestores. Por tanto, cuiden la calidad de las ventas, procedimenten los cobros, utilicen informes comerciales y ortorguen a la morosidad una imporantancia proporcional al problema que puede causar en su negocio.

Lo del Déficit exterior no produce preocupación, sino pánico, terror, crujir y rechinar de dientes. Llevamos lustros arrastrando este problema estructural y su solución va a ser más complicada en la situación actual. En términos relativos al PIB, el déficit español dobla a Estados Unidos , país cuya economía ve al déficit exterior como su principal problema …

previsiones the economist españa 2009 2008

La Gestión de Riesgos vuelve a estar de moda en la Banca

Los nuevos perfiles de morosidad en España han roto los patrones clásicos. Como moroso potencial tiene cabida en todo tipo de público y no se diferencia por cuestión de modalidad de crédito (al consumo, hipotecario, empresarial, ect).

En sólo un semestre, los impagos han aumentado en 14.969 millones, cifra que se aproxima ya a los 16.251 millones que el sector tenía acumulado en conjunto al final de 2007, según los datos difundidos por el Banco de España. Es decir, que los ‘créditos de dudoso cobro’ prácticamente se han duplicado en apenas seis meses, a un ritmo promedio de 82,25 millones de euros de dudoso crédito cada 24 horas.

Un crédito se clasifica como dudoso cuando tiene tres meses de retraso en el pago, y vuelve a salir del cómputo de la mora cuando el cliente regulariza la posición. Ante el nuevo escenario económico, el sector trabaja ahora con previsiones de mora insospechadas hace algunos meses y muchas entidades se han visto obligadas a reforzar sus departamentos de riesgo, principalmente de recobro de impagados.

En la última década, los impagos se habían reducido a mínimos históricos, lo que llevó a los responsables de la banca a reducir la plantilla dedicada a la recuperación de morosos.

Así, tras años con técnicas de recobro automatizadas, vuelve ahora la negociación cara a cara. De momento, los directivos de la banca no creen que sea necesario reforzar sus departamentos de riesgos con más personal, pero no ocultan una mayor vigilancia y dedicación que en los años de bonanza. El Banco Sabadell asegura que su plantilla cuenta con la experiencia de la generación que vivió la crisis del 93 y que está preparada de sobra para la actual. No obstante, aunque no hay cifras oficiales que demuestren el reforzamiento de las plantillas dedicadas a la gestión de riesgos, muchas entidades confirman que la tendencia existe. Entre ellas, Caja Duero, que asegura haber recolocado en la gestión de los morosos a empleados que estaban asignados a otras tareas dentro de la entidad.

El mensaje entre todas las entidades en lo que a la gestión del riesgo se refiere es renegociar, ampliando plazos y buscando soluciones, siempre y cuando se considere que el cliente es bueno y que sólo está atravesando un periodo de dificultad. La otra cara de la moneda es que, aprovechando la situación,  los bancos aplicarán unas comisiones y unos diferenciales de tipo de interés mucho mayores que las del crédito incial.

Si cerramos, que el último pague y apague la luz

No es la primera vez que reproducimos uno de los videos del videoblog SinAccesorios. Pero en está ocasión estamos especialmente satisfechos de reproducir uno de ellos.

Muchas gracias por el reconocimiento, que es mutuo. Coincidimos en una cosa: Prentendemos ser racionales al abordar los problemas a los que se enfrenta la Pyme en la actualidad. Y racional es lo que propones en el post: que no nos ahoguen teniendo que pagar IVAs meses antes de cobrarlos; que no nos ofrezcan como solución más créditos avalados por el ICO que sólo benefician a los Bancos; que no permitan que la morosidad se extienda como chapapote playero no haciendo cumplir la ley, ect.

Lástima que la irracionalidad imperante (social, corporativa, sindical y gubernamental) pueda durar más tiempo que nuestra caja para aguantar el tirón.

Un saludo!

¿Queremos libertad total de horarios?

 

Llevamos ya un tiempo oyendo hablar de la idea de liberalizar totalmente los horarios comerciales y es un tema que suscita grandes polémicas. Yo desde luego, entiendo que es mejor (en general) la liberalización que la restricción, pero claro, una liberalización con control.

Desde el punto de vista del consumidor, me parece perfecto que a cualquier hora y cualquier día puedas ir de compras, ya que en muchos casos, el trabajo te deja muy poco tiempo libre, y a veces el simple hecho de ir a hacer la compra se vuelve en un imposible si sólo dispones del domingo como día libre. Desde el punto de vista del comerciante, pues tenemos dos visiones. Los grandes están encantados, ya que, dado que los españoles somos bastante nocturnos, seguro que siempre tendrán clientes. Y sobretodo, al ser grandes pueden asumir los costes de tener abierto todo el día o que un mes no se venda nada en horarios “no normales”. 

Y en el otro lado están los pequeños comerciantes, que con esta medida sienten que antes o después serán fagotizados por los “grandes”. Y puede que tengan razón, aunque también he leído en algún medio nacional, que en Madrid, desde que se están liberalizando los horarios comerciales (se pueden abrir 22 festivos al año y en la zona centro se pueden abrir todos los festivos), el número de pequeños comercios ha crecido, mientras que en otras comunidades más restrictivas, como Cataluña, se destruyen. Desde luego, que yo sepa no hay ningún pequeño comerciante que apoye la liberalización, y digo yo que será por algo… ¿o no?

La crisis no es igual para todos

Está bien claro que en estos momentos nos encontramos en una situación complicada y ante las cuales las Pymes tienen que buscar soluciones para no pasar dificultades a corto/medio plazo. Todos vendemos menos y también compramos menos. Las ventas de muchas empresas o están decreciendo o si tienen suerte simplemente se estancan. No crecen, pero tampoco pierden.

No hay más que darse una vuelta por centros comerciales, zonas comerciales de grandes ciudades y vemos como la gente compra menos. Las calles y las tiendas están llenas, sí, pero no se consume.

En casi todos los sectores ocurre esto. Empresas que iban a realizar grandes compras, que iban a realizar nuevas inversiones, las han cancelado o “pospuesto” para una mejor ocasión. Muchas empresas de venta de muebles de oficina están viendo como muchos de sus pedidos de este año se cancelan. Las empresas pueden aguantar otro año más con la misma silla, la misma mesa, la misma moqueta. Hay que ahorrar costes. También las empresas de ventas de equipos electrónicos (ordenadores, fotocopiadoras, etc.) están teniendo el mismo problema y cerrar ventas está suponiendo un gran esfuerzo.

Sin embargo, todos aquellos sectores que “prolongan” la vida de algo que ya tenemos no están notando tanto la crisis. Por ejemplo, talleres (de todo tipo: coches, zapatos, electrónica, etc.) y empresas de reformas. Y la razón es obvia, si no me puedo comprar un coche, tendré que arreglar el mío… y si no me puedo comprar un piso, tendré que reformar el mío… y así aguanto hasta que las cosas vayan mejor. Incluso hay entidades de crédito que están ofertando préstamos específicos para la reforma de hogares. Todo un síntoma.

Y es que está claro que nunca llueve a gusto de todos, siempre habrá sectores que se adapten mejor a circunstancias adversas y en momentos de crisis sacan la cabeza por encima del agua y nada a contracorriente, sin que la riada pueda con ellos.

No solo se destruye empleo… tampoco se crea

Un signo claro de la “desaceleración” (así llamada por el gobierno, mientras otros la llamamos crisis) de la economía española es la reducción en la creación de empresas nuevas, lo que conlleva implícitamente en la reducción de creación de nuevos puestos de trabajo.

cola del inem
En marzo se han creado un 40% menos de empresas que en mismo mes del año anterior, lo que sigue la tendencia bajista de meses anteriores (febrero un 16% menos, enero un 21% menos, diciembre un 4%).
Este drástico recorte en la creación de empresas incide directamente en el desempleo, ya que sin la creación de nuevas empresas y con las existentes reticentes de aumentar sus gastos fijos, es muy difícil la absorción de los nuevos desempleados que, sobretodo, está aportando el sector inmobiliario.
El gobierno nos decía que el problema del ladrillo y la cantidad de personas que se iban a quedar sin empleo podría ser absorbido por otros sectores empresariales. Sin embargo, la mayoría de los sectores están afectados por la “desaceleración” y no se crean nuevas empresas que puedan absorber este excedente de capital humano, por tanto, ¿a qué sector se refería el gobierno? Efectivamente, al sector “busco trabajo” liderado por el INEM.