Cómo prevenir la morosidad

Cómo prevenir la morosidad

La morosidad es un problema grave que afecta a muchas empresas, y no tiene nada que ver con el tamaño o el tipo de clientes de estas. No obstante, sí que se ha comprobado que con la aparición de la crisis el número de morosos ha incrementado.

Tener a clientes morosos es un enorme quebradero de cabeza para las empresas, puesto que estas, tienen que gastar tiempo y energía en perseguirlos para que paguen las facturas. Además, también puede provocar que la propia empresa se vuelva morosa, puesto que igual por culpa de estas facturas impagadas, no dispone del dinero suficiente para pagar a los proveedores.

Es por esto, que muchas empresas están tomando medidas, como por ejemplo, la prevención de la morosidad. Para ello, recomendamos lo siguiente:

1# Investigar

Este paso es fundamental cuando aparecen nuevos clientes. Es importante que investiguemos de quién se trata, si es fiable, con qué otras empresas ha tenido tratos, cómo pretende pagarnos (métodos de pago), etc. De esta manera, seguramente nos ahorraremos impagos.

2# Condiciones marcadas desde el principio

Antes de empezar a realizar cualquier trabajo, es importante que quede pactado cómo se realizarán los pagos, es decir, a plazos, antes del trabajo, después del trabajo, etc. Además, debemos dar un margen determinado de tiempo para que las facturas sean abonadas, y enviarlas cuando toca, para evitar cualquier tipo de retraso.

3# Una buena solución, el pago por adelantado

Pedir a un cliente que pague por adelantado, sin haber recibido el producto, ya es un método de pago muy frecuente en los e-commerce, y poco a poco, muchas empresas también lo están estableciendo, para evitar morosos.

Es importante tener en cuenta, que cuando se trata de empresas físicas o que prestan un servicio, no siempre está bien visto por parte del cliente. No obstante, si se establece como condición intocable antes de cerrar el trato, la mayoría de clientes seguramente aceptarán.

4# Recordatorio

Nunca está de más recordar cuando finaliza el plazo para pagar la factura, puesto que seguramente, algunas veces, hay clientes que no pagan, no porque sean morosos, sino porque se han olvidado de ella o ha surgido algún problema, como por ejemplo, que la transferencia se ha realizado, pero no ha llegado.  

Estos consejos pueden ayudar a prevenir la morosidad, no obstante, no podemos aprobar su efectividad al 100%, puesto que depende de otros factores que son incontrolables para la empresa y que solo dependen del cliente.

 

¿Qué es un contrato de arras o señal?

Contrato de arras o señal

Podríamos definir el contrato de arras, como una señal o un contrato previo de compromiso, conforme una acción, como por ejemplo una compraventa, se llevará a cabo. Podríamos definirlo como las típicas pagas y señales que dejamos cuando queremos reservar algo.

En este contrato se deberán especificar todos los detalles del acuerdo; nombre y apellidos de las partes, dni, tipo de acuerdo, importe, forma de pago, reparto de los distintos gastos, el plazo de formalización del contrato, entre otros datos que se consideren importantes y deban estar plasmados en el contrato para evitar problemas en un futuro.

Tipos de contratos de arras

Encontramos tres tipos distintos de contratos de arras. Es importante tener claro que contratos de arras firmamos, puesto que las consecuencias van a ser distintas.

Arras confirmatorias

Las arras confirmatorias son aquellos contratos que garantizan que la compraventa se va a llevar a cabo y suponen un anticipo, esto quiere decir que la entrega es a cuenta del precio. Se debe tener en cuenta que este tipo de contratos carecen de desistimiento, por tanto, en caso de que se incumpliese, se tendrían dos opciones.

Por una parte, exigir el cumplimiento, y por la otra, una indemnización por daños y perjuicios en caso de que estos se puedan comprobar.

Pero por lo contrario, si no se especifica nada en el contrato, se entenderá que las arras pactadas son confirmatorias.

Arras penitenciales

Este tipo de contrato de arras, a diferencia el contrato de arras confirmatorio, permite a ambas partes desistir libremente del contrato. No obstante, también hay consecuencias en caso de que esto suceda. Una de ellas, es abonar la cantidad que se ha fijado previamente en las arras.

Por esto, es importante que en el contrato quede perfectamente indicada la cantidad a abonar en caso de que haya desistimiento.

No obstante, las consecuencias serán distintas dependiendo si las incumple el comprador o el vendedor.

Si el incumplimiento lo causa el comprador, este perderá la cantidad entregada. En cambio, si el incumplimiento lo realiza el vendedor, deberá pagar el doble de la cantidad que recibió por la reserva del producto o servicio que se debía adquirir.  

Arras penales

Los contratos de arras penales son aquellos que igual que los contratos de arras penitenciales, en caso de que hubiera un incumplimiento de contrato por parte del vendedor, este deberá devolver el doble de la cantidad entregada. Mientras, que si es el comprador el que incumple con el contrato, este perderá la parte entregada.

Pero este contrato tiene una pequeña diferencia, y es que no impide la exigibilidad de la obligación, es decir, a pesar de que se ha desistido del contrato, esto no implica que desaparezca la obligación que tenían ambas partes de cumplir el contrato.

 

¿Qué es un aval bancario?

qué es un aval bancario

Los avales funcionan como garantía de que una obligación económica se va a cumplir. Para que lo entendamos, cuando una persona avala a otra, es porque esta segunda se compromete a que en caso de que la primera no pueda pagar, la segunda se hará cargo de las obligaciones financieras.

En el caso de un aval bancario, una entidad financiera cubre las obligaciones económicas del cliente, por tanto, actúa como avalista de esta. ¿Cómo funciona? Muy sencillo, el cliente paga una cantidad mensual a la entidad que lo avala para poder cubrir un impago en caso de que sea necesario.

Este tipo de avales son cada vez más comunes en los contratos de alquiler a consecuencia de que tanto los bancos como los propietarios exigen más seguridad para los cobros. Normalmente el valor de este aval corresponde a la suma de la renta mensual de varios meses, o al valor del alquiler a pagar durante un período de tiempo determinado.

¿Cómo pedir un aval bancario?

En caso de necesitar un aval bancario, la entidad financiera te va a exigir que cumplas con una serie de condiciones, una de ellas, será ingresar la cantidad del aval y dejarlo inmovilizado. De esta manera, el banco le saca partido, al igual que hace con las comisiones que cobra.  

Normalmente estas comisiones son las que están relacionadas con el estudio, la apertura y el riesgo. No obstante, en el valor de estas comisiones puede influir también, el importe avalado, el plazo, el objeto, etc.

También, es importante tener en cuenta, que normalmente, el valor de estas comisiones suele oscilar entre el 0’5% y el 1%.

En el contrato, aparte del solicitante y el avalista, existe una tercera persona en el contrato: el beneficiario del aval, es decir, la persona que recibe los pagos del solicitante, por lo que, en el caso que deje de cobrar dichas cantidades, podrá ir al banco a ejecutar el aval y cobrarlo, siempre y cuando pueda demostrar los impagos de la otra parte.

¿Qué tipos de avales bancarios hay?

 

A pesar de que las entidades bancarias pueden variar las condiciones y las cláusulas de los avales que ofrecen, podemos hablar de dos tipos o grupos distintos.

Avales técnicos

Estos son aquellos que la compañía financiera se hace cargo de la totalidad de las obligaciones del cliente, ya sea en concursos, subastas, impago del alquiler, cuotas de renting impagadas, entre otras.

Avales económicos

En estos casos, el banco aseguraría el cumplimiento de las obligaciones del cliente únicamente hasta una cierta cantidad y un plazo delimitado con anterioridad. Normalmente este tipo de aval es el más utilizado por particulares, porque es en el tipo de aval que la entidad financiera asume menos riesgos, y se utilizan sobre todo en alquileres.

¿Qué es y cómo mandar un burofax?

qué es un burofax

¿Qué es un burofax? ¿Cómo se manda un burofax? A veces, es necesario enviar algún documento, como por ejemplo, el requerimiento de pago de la renta de alquiler, y es necesario que quede constancia de ello para que así, tenga efectos jurídicos. Es por esto, que es esencial que para lograrlo se tenga que realizar mediante este servicio de Correos.

¿Qué es un burofax?

Los burofax es el nombre que utiliza correos para designar aquel servicio que sirve para enviar documentos por fax. Una de las particularidades que tiene este servicio es que se puede hacer mediante certificado y con acuse de recibo, de manera, que correos certifica que a tal día y a tal hora se ha mandado el documento con el contenido XXX y a la persona XXX. También certifica el día que el receptor lo ha recibido.

Además, el burofax es la forma más económica de realizar una comunicación fehaciente.

Corres lo que hace es enviar el documento, por fax, a la oficina de correos más cercana a su destino,  para que desde allí, una persona se encargue de entregarla a su destinatario. En caso de que el destinatario no esté, la persona encargada de la entrega deja un aviso para que este pase a recogerlo por la oficina.

¿Cómo mandar un burofax?

Enviar un burofax no es nada complicado. Se puede hacer en persona, en alguna oficina de correos o por internet.

Para hacerlo en persona, se tiene que ir a la oficina de correos más cercana con el documento que se quiere enviar, por ejemplo, una carta. Después rellenar el formulario de envío que allí facilitan. Recuerda, para que se fehaciente, es necesario indicar que se quiere Certificado y Acuse de Recibo. El coste de envío de una o dos páginas, certificado y con acuse de recibo suele costar unos 30 euros.

Si el envío se quiere realizar de manera online, es conveniente darse de alta en la Oficina Virtual de Correos, y subir el documento que se quiere enviar en pdf. En el mismo sitio web aparecen todas las instrucciones. Se puede pagar con tarjeta o Paypal. Una vez hecho esto, se recibe el certificado digitalizado en la cuenta de correos online. En cambio, el acuse de recibo será remitido por correos en papel y al domicilio.

Diferencias entre leasing y renting

Diferencias entre leasing y renting

Tanto el leasing como el renting son dos opciones de financiación similares y por esto algunas veces pueden confundirse, puesto que las dos consisten en el alquiler a largo plazo de un bien, que generalmente suele ser un vehículo o un inmueble. No obstante, también presentan algunas diferencias.

Diferencias entre leasing y renting

Una de las diferencias principales es que el renting puede ser utilizado como recurso para los usuarios y/o particulares, y no solo para empresas y autónomos. Además, el renting no permite la posibilidad de adquisición a la finalización del contrato, es decir, el titular nunca pasará a ser propietario del bien, a diferencia de lo que pasa con el leasing.

Por lo que hace el leasing, se trata de realizar un alquiler con opción a compra. Es decir, cuando el alquiler llega a su fin, el bien puede ser adquirido en propiedad por parte de la persona que lo a alquilado. Normalmente, el contrato de leasing tiene una duración de entre dos y seis años. En cambio, el renting no permite la opción a compra, aunque también se trata de un alquiler a largo plazo. Además, permite incluir dentro de sus cuotas mensuales conceptos como el impuesto de matriculación, de circulación, seguros relacionados o los habituales servicios de mantenimiento y asistencia. La duración de este tipo de contratos suele oscilar entre uno y cinco años.

Otra diferencia es que el leasing solo puede ser utilizado por parte de una empresa o autónomo igual que el renting, pero este último, también puede ser utilizado por particulares.

¿Qué pasa una vez finalizados los contratos? Una vez finalizado el acuerdo de leasing, el titular puede elegir si quiere realizar la compra del vehículo o si por lo contrario quiere alargar el contrato de alquiler. Si se elige esta opción, se tendrán que negociar nuevas cuotas haciendo una prórroga del contrato, o cambiar de vehículo y crear un nuevo contrato. En cambio, por lo que hace el renting, hay la opción de la ampliación o renovación del contrato en las mismas condiciones y un nuevo coche o la devolución del vehículo.

Se debe tener en cuenta que los pagos relativos a un contrato de renting suelen ser generalmente más altos que los del leasing u otras alternativas.

¿Qué es el Riesgo de Crédito?

Qué es el Riesgo de Crédito

Cuando contratamos un producto financiero como inversores, hay la posibilidad de que la inversión que hemos hecho no nos sea de vuelta en el tiempo y cantidad estipulados por contrato. En estos casos es cuando podemos hablar del riesgo de crédito.

¿Qué es el Riesgo de Crédito?

El riesgo de crédito es la posible pérdida que asume un agente económico como consecuencia del incumplimiento de lo que se había pactado en el contrato. Este concepto se relaciona habitualmente con las instituciones financieras y los bancos, pero afecta también a empresas y organizaciones de otros sectores.

Tipos de Riesgo de Crédito

Encontramos distintos tipos de riesgo de crédito, puesto que este puede ser soportado por distintos agentes económicos, sobre los cuales se puede dividir el riesgo de créditos.

Riesgo de crédito sobre las empresas

Las empresas soportan el riesgo de crédito cuando, tras la venta a plazo de un producto, el cliente no lo paga. Para evitar situaciones de este tipo, lo que hacen las empresas normalmente es contratar a servicios externos que estudian el riesgo de crédito de los clientes que solicitan una compra-venta a plazo.

Riesgo de crédito sobre personas físicas

Aunque a veces no seamos consciente de ello, las personas físicas soportan el riesgo de crédito, a pesar de que muchas veces, no son conscientes de ello. Por ejemplo, depositar dinero en el banco, trabajar por cuenta ajena o otras operaciones financieras de mayor peso.

Riesgo de crédito sobre las instituciones financiera

Normalmente la actividad más común en este tipo de instituciones es la concesión de préstamos tanto a personas físicas como empresas. Para evitar este tipo de situaciones, es recomendable realizar estudios de riesgo de crédito exhaustivo de cada uno de sus clientes. Además, muchas entidades financieras lo que hacen es incluir cláusulas adicionales como la cesión de avales personales, que en caso de impago, cubran la cantidad adeudada. Además, también exigen, cuanto mayor sea el riesgo de crédito, mayores serán los intereses por los préstamos.

También exigen, cuanto mayor sea el riesgo de crédito, unos intereses mayores por los préstamos.

Formas para materializar el riesgo de crédito

Riesgo de default

Este tipo de riesgo de crédito se produce cuando la persona que debe un préstamos no cumple con las obligaciones establecidas en el contrato. Este tipo de riesgo puede ser provocado por un pago parcial, es decir, se recupera una parte del dinero, o por un impago completo, es decir no se recupera ni un euro.

Riesgo de crédito por rebaja crediticia

Esta forma de riesgo de crédito se utiliza para que una agencia de calificación rebaje la calidad de crédito de un activo o emisor.

Riesgo de spread de crédito

Este tipo de riesgo de crédito sirve para medir el aumento de la rentabilidad de un activo económico o financiero que se quiera medir respecto de la rentabilidad de un activo libre de riesgo.

La morosidad pone en duda la supervivencia del 10% de las empresas españolas

La morosidad pone en duda la supervivencia del 10% de las empresas españolas

Según el X Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito y Caución, realizado por Iberinform, afirma que el 10% de las empresas españolas ven peligrar su supervivencia a consecuencia de la morosidad.

Además, Ignacio Jiménez, director general de Iberinform en un artículo para EFE empresas, destacó que el 64% de las empresas “padecen las consecuencias negativas de la morosidad”.

También, según el estudio, actualmente el principal factor o motivo de la morosidad empresarial ya no es la liquidez, sino que se trata del “retraso intencionado”. Es decir, los mismo clientes son los que retrasan el pago de facturas, puesto que ahora son ellos que deciden cuando les va mejor realizar el pago, y por tanto, provocan un retraso.

Por esto, se cree que es necesario educar, es decir, introducir medidas dirigidas a pymes para reducir la morosidad, de manera que estas conozcan las causas y consecuencias que pueden suponer los retrasos de pagos o los impagos.

Otro factor a tener en cuenta es que el 83% de las empresas permite a sus clientes retrasos en pagos, y solo el 7% de estas aplica intereses en caso de demora de forma sistemática, mientras el 55% nunca pone intereses.

Se ha demostrado que el retraso en los pagos es uno de los aspectos que más preocupa a las empresas, por lo que se cree necesario poner precio a la morosidad, ya que es algo que sale muy caro a todos.

Pero al margen del riesgo de cierre, la morosidad acarrea otras consecuencias que a veces no se tienen del todo en cuenta, como por ejemplo la capacidad competitiva. Las batallas empresariales se están librando en otros mercados geográficos, compitiendo con empresas internacionales de países como Alemania, Estados Unidos o China. Por esto, es de suma importancia reforzar el sistema, y con una elevada morosidad estamos tendiendo a todo lo contrario.

No obstante, las empresas españolas les cuesta mucho reclamar lo que les pertenece cuando se encuentran frente a retrasos o impagos. Por ejemplo, el 85% de las empresas no pone denuncias o no acude a los tribunales para reclamar las deudas debido a la lentitud de la justicia. Además y como contrapartida, casi el 70% de las pymes y autónomos llegan a un acuerdo con sus clientes para ampliar los plazos de pago.

Siete hábitos para evitar impagos

siete hábitos para evitar impagos

Una de las peores pesadillas de una empresa, ya sea grande, mediana o pequeña, es no recibir los pagos correspondientes y a tiempo de sus facturas. Los impagos son frecuentes y existen muchas personas conocidas como morosos, que les hacen perder dinero. Si quieres dejar de preocuparte por los pagos y asegúrarte que tus facturas serán pagadas a tiempo, a continuación te mostramos siete hábitos para evitar impagos.

1# No forzar ventas

Es evidente que una de las principales preocupaciones de la empresa es vender, pero esto no se debe conseguir a cualquier precio. Si forzamos las ventas para obtener beneficios, quizá lo que nos llevemos sea nada. Forzar a un consumidor a comprar, puede ir unido a moroso, puesto que quizás no tenga el dinero suficiente para realizar la compra, o el producto o servicio no era lo que esperaba y se niegue a pagar.

2# Las apariencias engañan

Que una empresa sea grande, con prestigio o cotice en Bolsa, no quiere decir que no pueda ser un cliente moroso. No podemos quedarnos con la primera impresión de un cliente, por como viste, por lo que tiene o por lo que pregona, sino que es fundamental que lo analicemos a fondo, para asegurarnos que sus facturas serán pagadas a tiempo.

3# Disponer de una política de crédito

Es importante desarrollar una metodología clara, comprensible y efectiva para que todos los comerciales de la empresa puedan aplicarla. Para ello, es importante conocer el riesgo real de cada cliente, pero también lo más básico como sería definir un perfil de riesgo de cada cliente.

4# Seguimiento del Cliente

Es conveniente hacer un seguimiento continuo de los clientes, para así, poder ver si realmente son solventes o vamos a tener problemas de pagos con ellos. Una manera de realizar este seguimiento es a través de la monitorización, es decir, establecer un sistema de alertas que nos avise si la capacidad de pago de alguno de nuestros clientes cambia. Otra manera es ir consultando periódicamente la información que presentan en el Registro Mercantil.

Es recomendable que este seguimiento sea especialmente cuidadoso cuando se trate de clientes con empresas de nueva creación.

5# Cobrar por adelantado

Sin duda, cobrar por adelantado es lo ideal, no obstante es una realidad que muy pocos se pueden plantear. No obstante, uno de los requisitos que sí se puede exigir es que todo quede por escrito, es decir, las condiciones de pago, los plazos, etc. Disponer de un contrato te aportará seguridad, ya que en caso de impagos o incumplimiento de contrato, podrás recurrir a él.

6# Contratar un seguro de crédito

Nunca está de más contratar un seguro de crédito. Actualmente estos han evolucionado mucho y ahora permiten asegurar las facturas que se desee y no toda la cartera. Además, estos seguros incluyen un “Informe de Consultoría”, que jerarquiza los riesgos según el impacto para la empresa en función de la calidad del riesgo.

7# Gestión de cobro

En caso de que no hayas asegurado una factura y sufras un impago, deberás hacer todo lo posible para recuperar este dinero. Esto implica insistir mucho y reclamar continuamente el impago. A veces, este trabajo puede estar realizado por empresas externas. Tal vez, no sea posible recuperar toda la deuda, pero sí una parte que minimice las pérdidas generadas.

Claves para mejorar la gestión del crédito comercial

Claves para mejorar la gestión del crédito comercial

Toda empresa, tanto si es una startup, pyme u organización consolidada con largo recorrido, se puede enfrentar a situaciones de riesgo.Uno de los problemas más comunes en el que se suelen enfrentar las empresas es el relacionado con la gestión del crédito comercial y el riesgo de crédito.

Normalmente, este problemas es muy frecuente en entidades financieras, puesto que son estas las que otorgan préstamos a empresas o a terceros para que pueden sacar adelante sus proyectos y desarrollar su actividad. También en ocasiones, para afrontar deudas o impagos.

A consecuencia de las crisis, muchas entidades se encuentran frente a retrasos en los pagos, o incluso a recibos que nunca más se han pagado. Es por esto, que algunas de estas entidades confían los servicios de gestión y control del crédito a empresas externas para reducir sus riesgos y contar con profesionales que sepan cómo manejar situaciones de impagos.

¿Cómo actuar frente el riesgo de crédito?

En el sector financiero hay dos tipos de actuaciones frente el riesgo de crédito:

Primera:

Esta primera actuación se ejecuta cuando la empresas a la que se le ha concedido el crédito comercial tiene problemas.

Segunda:

Esta segunda actuación analiza o se antepone a una previsible situación de impago.

Pero independientemente de las actuaciones que se vayan a tomar, las compañías deben disponer de herramientas que les permitan, aparte de analizar al cliente en la fase previa a la concesión del crédito, evaluar cuál puede ser la actitud del deudor a la hora de hacer frente al pago.

Herramientas para hacer frente al riesgo de crédito

Existen numerosas consultorías que evaluan la gestión de los créditos comerciales para proponer mejoras. Esto lo hacen, mediante herramientas o aplicaciones personalizadas para controlar el crédito comercial y el riesgo del crédito. Gracias a estas, las entidades financieras podrán:

  • Dirigir y monitorizar el cumplimiento del protocolo interno de créditos y cobros.
  • Reducir los tiempos de cobros.
  • Prevenir los riesgos de impago.
  • Planificar la gestión de cobros.

Cómo evaluar el riesgo comercial de una empresa

En este post daremos las claves de cómo evaluar los riesgos que suponen las operaciones comerciales, para así, evitar problemas económicos, como por ejemplo impagos por parte de los clientes.

Disponer de una política de riesgos en nuestra organización

Es fundamental que cualquier empresa conozca los riesgos que suponen las operaciones financieras y comerciales que realizan para su economía. Es por esto, que es esencial que las empresas y organizaciones dispongan de una política de riesgos que servirá como hoja de ruta para guiar las operaciones que se realizan en el área comercial y así, evitar problemas financieros.

Normalmente, esta política de riesgos es un plan estratégico para evitar posibles crisis financieras en la empresa y debe estar aprobado por la dirección general de la empresa, la dirección financiera y el área comercial. Incluso, es recomendable contar con el asesoramiento de un experto externo a la hora de elaborar una política de riesgos.

El equipo comercial debe colaborar en la mejora de la política de riesgos

Una vez la empresa tiene elaborada la política de riesgos, es necesaria que esta sea compartida de manera interna y todos los departamentos y empleados que conforman la empresa la conozcan. De esta manera, será mucho más fácil compartirla y mejorar aquello que a veces un solo departamento no ve que falla.

Cuando una política de riesgos debe mejorarse, el equipo comercial juega un papel fundamental, ya que es el que conoce a la perfección la situación del mercado, así como, lo productos o servicios más demandados de la empresa.

Con el paso del tiempo, la implantación de la política de riesgos, así como, su mejora continua, conforman una Cultura de Riesgos que acaba por adaptarse en la compañía y define su forma de gestionar el crédito comercial.  

Personal específico y herramientas para la gestión del riesgo

Normalmente las compañías de mayor tamaño o aquellas que trabajan en sectores con grandes índices de riesgo cuentan con un departamento de riesgos o un responsable que gestione el riesgo de las operaciones comerciales. Este es conocido como Credit Manager. También hay la opción de utilizar herramientas de medición que el área comercial debe conocer y saber manejar en beneficio de la compañía.

Por lo que hace a las pymes, la figura del Credit Manager no es tan habitual, no obstante, existen herramientas a disposición de estas empresas que ayudan a establecer y controlar su política de admisión de clientes a crédito para así, protegerse de los impagos.

Disponer de la información suficiente para evitar los casos de riesgo

Para evitar casos de riesgo como por ejemplo impagos, es fundamental conocer bien al cliente y el entorno en que opera. Por esto, cada vez que se tenga un nuevo cliente, es importante que se conozca sus principales datos económicos y financieros, si la empresa ya es propensa a los impagos, quiénes son sus propietarios y accionistas, volumen de empleados, etc.

Esta información podremos obtenerla directamente de nuestros clientes o bien por herramientas tecnológicas que permiten evaluar y analizar el riesgo de crédito comercial de la cartera de clientes.

 

¿Cómo reclamar facturas impagadas a una empresa?

Facturas impagadas

Garantizar el pago de facturas no siempre es fácil, sino que hay el riesgo de encontrarnos con clientes morosos. En este post, te contaremos cómo puedes reclamar facturas impagadas, para evitar la pérdida de dinero.

Antes pero, hagamos un repaso de las medidas de prevención que puedes tomar para evitar casos de impago:

Solvencia de la empresa o cliente

Antes de realizar algún trato con otra empresa o cliente, puedes analizar su solvencia. Para ello, se pueden solicitar nóminas, declaraciones de IVA e IRPF.

Pago por adelantado

Hacer pagar un cliente antes de prestarle un servicio, es una buena forma de garantizar que pagaran por ello.

Pedir garantías

En este caso, lo que se puede hacer es solicitar una fianza o una garantía complementaria. Por ejemplo, en caso del alquiler de un piso, el arrendador tiene derecho pedir al arrendatario antes de entrar en el piso el pago de un mes de alquiler más otro mes como fianza. Esta fianza es un seguro en caso de que haya algún desperfecto en el piso, si no es así, la fianza será devuelta.

No contratar

En caso de que una empresa o cliente tenga una solvencia dudosa es mucho mejor no contratarla.

Plazo que tiene un cliente para pagar una factura

Según la Ley de medidas de lucha contra la morosidad  en caso de que no se pacte un plazo de pago específica, se entiende que será de 30 días naturales. No obstante, este plazo es prorrogable siempre y cuando se haga por acuerdo mutuo y no supere los 60 días.

Formas de reclamar facturas impagadas

Es importante que antes de reclamar el pago de una factura, te asegures que se trata realmente de una factura impagada con el plazo vencido. Si es así, debes realizar las siguientes acciones para conseguir que el cliente te pague:

  • Contacto

Debes ponerte en contacto con el deudor para averiguar si le ha llegado o no la factura, y cuál es la causa del impago.

  • Acuerdo de pago por escrito

Si has conseguido contactar con el deudor, debes intentar llegar a un acuerdo de pago con él, y sobre todo hacerlo de manera escrita y que quede firmada por ambas partes. Así, en caso de que siga sin pagar, tienes un documento que lo demuestra. Para llegar a un acuerdo con él, no está de más aplazar la deuda, o reducir un poco el importe si paga rápido. De esta manera, verá que tienes buenas intenciones y terminará pagando.

  • La factura sigue pendiente

En caso que el plazo que habéis acordado para pagar la factura venza, puedes enviar un burofax con acuse de recibo y certificación de contenido, es decir, con el cual reclamas de forma amistosa la deuda. Dicha notificación debe contener; el importe y concepto de la deuda, la forma y plazo de pago y la posibilidad de presentar una demanda judicial en caso de impago.

Si ninguno de los tres casos anteriores funciona y la deuda sigue sin resolverse, tienes la posibilidad de hablar con un abogado para que te asesore sobre la posibilidad de presentar una demanda judicial para reclamar la deuda. Aun así, recorrer a la justicia no es recomendable si se trata de pagos bajos, ya que el procedimiento judicial tiene un coste también.

Plazo para reclamar facturas

El plazo legal es uno de los aspectos más importantes a la hora de reclamar una factura. En el 2015 el plazo para reclamar una factura se redujo de 15 a 5 años. Por tanto, se puede reclamar el pago de una factura hasta 5 años después del impago. Pasados estos 5 años quedará prescrita. Si las mercancías las compra un consumidor el plazo es de 3 años. Además, en caso de que el producto adquirido fuera defectuoso, el plazo de reclamación es de 2 años desde la entrega del mismo.

Gestión de riesgos en la pyme

gestión de riesgos en la pyme

Si eres emprendedor o tienes una pyme ya te habrás dado cuenta que el riesgo es una parte inherente en cualquier tipo de negocio. Comenzar no es fácil y gestionar tu día a día la actividad requiere estar pendiente de varias cuestiones como:

  • Hacer un seguimiento del rendimiento y rentabilidad de una empresa.
  • Planificación y cumplimiento de los objetivos y presupuestos.
  • Analizar la situación para la optimización y mejora de las estructura de costes, así como las mejores inversiones económicas y financieras de las empresas.
  • Planificar y gestionar contención y control de riesgos y establecer unas pautas en caso de toma de decisiones en situaciones de crisis.

En el siguiente artículo nos centraremos en la planificación y gestión de riesgos que es todo un reto para los pequeños empresarios. Lo ideal en un negocio pequeño es eliminar por completo todo riesgo, pero a no ser que contemos con un a gran suma de capital inicial es imposible.

Por eso, se suele ir poco a poco e ir revisando sus características de la gestión de riesgo a medida que el negocio va creciendo. Para valorar y conocer los riesgos de las pymes seguiremos unos sencillos pasos:

Identificar cuáles son los riesgos: normalmente son comunes en casi todas las compañías, aunque algunos son más del conocimiento del propietario como el punto de partida. Aquí tienes algunos ejemplos (de los muchos que existen) que no se pueden olvidar:

  • Daños o pérdidas en la propiedad: los daños físicos que puede sufrir el local ya sea por accidente, pérdida o actividad delictiva.
  • Pérdidas por responsabilidad: responsabilidad legal por daños y perjuicios que puedan derivar de la actividad laboral de la empresa.
  • Lesión de empleados: bajas y costes derivados de enfermedades mientras se está en horario laboral  

Evaluar y analizar la vulnerabilidad de la empresa: existen muchos riesgos dentro de la empresa es importante evaluar y cuantificar cuales merece la pena invertir en cubrir y cuáles no, ya sea por su probabilidad de ocurrir o porque el coste de la contratación es superior al de la reparación.

Elaborar planes de contingencia sobre los riesgos: si podemos evitar los riesgos mejor. Son muchas las empresas por ejemplo que invierten en prevención de riesgos para sus empleados, que contratan sistemas de seguridad por el miedo del robo en el inmueble, etc.

Compara antes de adquirir un seguro: a veces puede resultar una tarea pesada, pero elegir lo que mejor se ajuste a tus necesidades es un elemento fundamental para minimizar el riesgo. Los más comunes son:

  • Seguro de responsabilidad civil general: es similar al seguro con el que contamos en casa o en el coche. Suele cubrir la responsabilidad legal por daños a terceros, daños materiales, gastos médicos y costes legales en caso de precisar abogado.
  • Seguro de responsabilidad de producto: cubre los daños por responsabilidad en un producto defectuoso.