La morosidad que están sufriendo los bancos está en unos niveles que no se veían desde noviembre de 1996. La tasa actual de la morosidad bancaria está en el 4,50%, cuando hace tan sólo dos años era del 0,76%.
Una primera lectura de esta cifra es que los bancos están sufriendo la crisis igual que todos los demás sectores empresariales en España. Pero esta visión está sesgada, ya que una morosidad alta de la banca implica que son las empresas y los particulares los que están teniendo dificultades para poder pagar sus créditos, es decir, son los clientes los que verdaderamente tienen problemas de liquidez.
Si nos fijamos exclusivamente en la morosidad de las empresas y los empresarios individuales que tienen créditos abiertos en entidades de crédito, la morosidad es incluso mayor, un 4,75%. La morosidad empresarial más alta desde diciembre de 1998 (que son los primeros datos donde el Banco de España comprara los créditos concedidos y los créditos dudosos de las empresas).
El secretario general de CEIM, Confederación Empresarial de Madrid-CEOE, Alejandro Couceiro, acompañado por el vicepresidente de la Cámara de Comercio Hispano-Sueca, Fernando Borrachero y el director general de Intrum Justitia, Luis Salvaterra, ha presentado hoy la “Guía práctica de gestión de crédito”, con el objetivo de ampliar los conocimientos de los empresarios sobre este tema, y contribuir a reforzar la capacidad de actuación de las empresas ante situaciones como las actuales.
Durante la presentación de esta guía, el secretario general de CEIM, Alejandro Couceiro, aseguró que “la crisis ha demostrado que las empresas y, especialmente, las pymes se están viendo muy afectadas por las pérdidas derivadas de impagos”.
Por Paul Taylor, Director General para Europa de VocaLink

A pesar del inminente cumplimiento de la fecha límite, todavía sigue el debate en toda Europa, con los bancos de la Eurozona cuestionándose sobre qué enfoque deben tomar con respecto al Débito Directo SEPA (SDDs, de SEPA Direct Debit). En noviembre de este año todos los bancos deben haber completado la implementación de sistemas que les permita recibir SDDs, pero está claro que una gran proporción de las entidades todavía no ha empezado con sus proyectos. Hay muchos motivos para esta vacilación pero principalmente destaca la preocupación sobre si existe una ventaja económica para migrar. Así y todo, podemos afirmar que sí existe dicha ventaja, y no sólo en términos de cumplir con los requerimientos regulatorios.
El Consejo Superior de Cámaras de Comercio ha publicado estos días un informe llamado Propuestas ante la Crisis, donde abordan los principales problemas que está sufriendo España en estos momentos y, además, dan su experta opinión sobre cómo resolverlos o, al menos, como atacar esos problemas para intentar eliminarlos lo antes posible.
Los doce puntos que destacan en el informe son:
En la misma línea que en los últimos meses, el binomio creación-destrucción de empresas sigue siendo devastador. Se crean pocas empresas y se destruyen muchas.
En abril, se han destruido 1.106 empresas. Si lo comparamos con marzo, resulta que es un 28,5% menos de empresas destruidas, pero sólo un 6% menos que hace un año. Sí, que se destruyan menos empresas siempre es un dato positivo, pero no es indicativo de que la situación empresarial en España va bien (o al menos mejorando). Según mi opinión, este descenso se debe a que cada vez hay menos empresas que cerrar. Como diría Darwin, es la selección natural y cada vez quedan menos… los más fuertes. Lo malo es que en la evolución las especies no podían controlar el entorno en el que vivían y estaban a expensas del libre albedrío. En el mundo empresarial se puede controlar el entorno y hacerlo más favorable, pero los que lo tienen que hacer, no lo hacen.
El número de efectos de comercio impagados de abril confirma la tendencia a la baja en los impagados de las ventas aplazadas de los consumidores, lo que es un buen dato.
En abril vencieron 9.244.339 de efectos de comercio y se dejaron de pagar 480.065, es decir, un 5,2% lo que supone siete décima menos que en marzo, donde la morosidad era del 5,9%, y una décima menos que hace 12 meses.
Pere J. Brachfield, Director del Centro de Estudios de Morosología de EAE Business School y Asesor de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad.
En la actualidad se han extendido unos nefastos hábitos de pago que suponen un riesgo importante para las empresas proveedoras de bienes y servicios. En el último año se ha producido un colosal deterioro de las prácticas de pago puesto que el mencionado estudio revela que en el año 2009, el plazo medio en el pago de facturas en España ha pasado a ser de 124 días, lo que supone más del doble de la media Europea.
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Uno de los pricipales problemas actuales de las empresas es el acceso a la financiación ajena, ya que el descenso de las ventas, el aumento de la morosidad y las trabas que nos ponen los bancos hace muy cuesta arriba financiar nuestra tesorería.
De entre las diversas opciones de financiación ajena existen los pagarés de empresa o pagarés financieros (no confundir con los pagarés de cuenta corriente, es decir, los que son “tipo cheque”). Un pagaré de empresa es un valor de renta fija (del estilo a las Letras del Tesoro) emitidos por empresas privadas o por administraciones públicas no estatales (ayuntamientos o comunidades autónomas). El pagaré de empresa implica una obligación, por parte del emisor, del pago al tomador (el comprador del pagaré de empresa) de una cierta cantidad de dinero (el valor nominal del pagaré de empresa) en un momento futuro (a vencimiento del pagaré de empresa).
El Banco de España, en su último Boletín Económico, ha publicado una encuesta sobre el acceso a financiación para empresas no financieras, encuesta que puedes descargarte pinchando aquí.
Son muchas las conclusiones de este informe, si bien, no son excesivamente sorprendentes debido principalmente a que ya “estamos curados de espantos”. El único dato que sí que me llama la atención ha sido una de las causas por las que las empresas españolas han tenido que buscar financiación extra.
Santiago Martín: “Cierran muchas más empresas de las que constan oficialmente”
Miscelánea 0 Comentarios »Via: CincoDias
En 1996 fundó junto a cuatro socios la primera firma online de información mercantil en España. Hoy, la empresa también analiza el creciente riesgo de impago, así como el cese de actividad de las empresas españolas.
Ante la falta de actividad empresarial, en muchas ocasiones sólo quedan dos alternativas, echar el cierre o cesar la actividad a la espera de tiempos mejores. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo, aunque las estadísticas oficiales no lo reflejen en su justa medida. “En España hay muchas más empresas que desaparecen de las que lo comunican públicamente“, explica Santiago Martín Muñoz, director general de Axesor, la empresa de información mercantil online. “Y, casi siempre son pequeñas y medianas empresas que no llegan a los periódicos“, apunta.
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Proteger la empresa de posibles deudas incobrables y la morosidad implica la comprobación sistemática de los límites de riesgo de cada cliente activo. Es fundamental hacer un riguroso control del crédito y tener actualizadas las referencias de información de los clientes. Confiar en que un cliente nunca ha tenido retrasos en pago es el primer paso para tener problemas.
Si bien muchas empresas son muy cuidadosas en la realización de controles de riesgo de crédito a nuevos clientes, es importante comprobar que dicha información esté actualizada. En el clima actual, los clientes pueden cambiar rápidamente de nivel de solvencia, por lo que nunca como ahora ha sido tan importante validar de forma continua todos los datos sobre los clientes activos.

La morosidad está claro que está subiendo como la espuma y esta morosidad salpica a todos los sectores. Tanto empresas, grandes y pequeñas, como administraciones públicas y como el sector financiero se están viendo muy afectados por los problemas financieros que sufre toda España.
En otras ocasiones ya hemos comentado la morosidad en términos de efectos de comercio impagados (cheques, pagarés, letras, etc.), que está en máximos históricos. Las empresas (y particulares) dejan de pagar las deudas que tienen con otras empresas, lo cual es malo para ambas partes, puesto que indica que una tiene problemas de liquidez, y la otra los tendrá.














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